Apex Music Academy: de hojas de cálculo y WhatsApp a una plataforma
Una academia de música operada con hojas de cálculo y WhatsApp, hoy sobre una plataforma para administración, maestros y familias.
Un negocio del fundador
Apex Music Academy es propiedad del fundador de HAXOR. Lo decimos primero porque cambia cómo leer este caso: aquí no hubo un contrato de por medio, pero sí la operación más exigente que tenemos, con familias, maestros y pagos reales cada semana.
Asistencias, pagos y avisos en lugares distintos
La asistencia se llevaba en una hoja, los pagos en otra y los adeudos se calculaban a mano. Las familias recibían avisos por mensajes sueltos y los interesados dependían de que alguien se acordara de contestar.
Apex Hub
Una plataforma, tres vistas
Administración, maestros y familias, cada uno con lo que le corresponde.
El camino del dinero
Adeudos, abonos, conciliación con el banco y corte de caja.
Nómina de maestros
Calculada a partir de las clases impartidas.
Prospectos al registro
Los interesados que llenan el formulario del sitio llegan a un registro con seguimiento.
Escuchar a las familias
Una encuesta de satisfacción periódica, ligada a cada alumno.
El dinero se construye con más rigor que todo lo demás
Un error en una pantalla de asistencia se corrige; un cobro duplicado a una familia rompe la confianza. Los caminos del dinero se diseñan, se prueban y se revisan con un rigor distinto al del resto del sistema.
Sobre las cifras
No publicamos cifras de resultados de un cliente sin su autorización y sin una medición que podamos sostener. Cuando existan, aparecerán aquí con su fuente.
Déjenos escucharlo.
Encontraremos las áreas de oportunidad y le propondremos mejores procesos, automatizaciones o soluciones a la medida.
Déjenos escucharlo.
Encontraremos las áreas de oportunidad y le propondremos mejores procesos, automatizaciones o soluciones a la medida. Son treinta minutos, sin presentación de ventas: sale de la llamada con una lectura concreta de su operación, decida o no trabajar con nosotros. Y si no somos la firma adecuada, se lo decimos ahí mismo.
Treinta minutos, en el horario que le convenga.
En un día hábil.